EL TABACO: EFECTO EN LOS NIÑOS
En los años ochenta es cuando se empieza a tomar conciencia del daño que provoca el tabaco sobre el ser humano. Se inician campañas en contra del hábito de fumar en adultos. No se piensa sobre los efectos perjudiciales sobre los demás, en especial los niños. En los Estados Unidos, donde más fuerte ha sido el esfuerzo para convencer a la gente de que fumar es atentar contra la salud, y hasta contra su vida, ahora los pediatras quizá sean los especialistas que mas estén luchando contra los fumadores. Los ginecólogos, matronas y los pediatras nos estamos enfrentando diariamente con recién nacidos que vienen al mundo con los estragos provocados por la nicotina que llego hasta el útero de la madre, y con niños y adolescentes que empiezan a sentir los síntomas del daño causado por el cigarrillo.. En los adultos está comprobado que se relaciona de manera directa con el cáncer de pulmón, laringe, estómago, páncreas o laringe, etc., así como con la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica, Infartos de Miocardio, Accidentes vasculares Cerebrales, Etc. En los niños no se han hecho tantos estudios aunque cada vez aparecen más evidencias que relacionan el tabaquismo pasivo con diferentes patologías.
En España, aproximadamente el 50% de los niños están expuestos al humo del tabaco de sus padres o hermanos mayores, según el Grupo de Trabajo sobre Tabaquismo en la Infancia de la Sociedad Española de Neumología Pediátrica. Por otro lado, los que nos dedicamos a la salud infantil somos conocedores de la poca conciencia que tienen los adultos sobre el efecto pernicioso del tabaco sobre los niños. Está comprobado, mucho tiempo antes de las campañas antitabáquicas que se han generado en los últimos años, que los niños que conviven con adultos fumadores ( padres o hermanos) padecen mucha más patología, sobre todo respiratoria e infecciosa, que los no están expuestos al humo del tabaco. El riesgo es mayor en caso de tabaquismo materno, probablemente relacionado con el mayor tiempo que les dedican a sus hijos. Además, si el niño es expuesto al humo de tabaco en los primeros meses de vida las posibilidades de enfermedades recurrentes respiratorias es mucho mayor, lo que se relaciona con el efecto tóxico del mismo sobre un pulmón inmaduro y en desarrollo. Un niño fumador pasivo, que convive casi todo el día con adultos fumadores, tiene un riesgo 350 veces superior de padecer tuberculosis que uno que vive en un ambiente sin humo, ha asegurado Neus Altet, jefe de Pediatría del Centro de Prevención y Control de la Tuberculosis de Barcelona. Estos datos se extraen de un estudio que ha realizado la Sociedad Española de Neumología Pediátrica. La explicación a este dato radica en que el humo del tabaco "afecta a la inmunidad de la superficie pulmonar y a los sistemas de defensas pulmonares, que son los encargados de poner en marcha la respuesta ante una infección pulmonar" . Para muchos, el exponer a un niño al humo del tabaco es una forma de Maltrato Infantil, que no está regulado por leyes ni controlado por organismos públicos.
Acaba de publicarse un trabajo que indica que el 30% de las mujeres embarazadas no dejan de fumar. Y de las fumadoras, el 50% empezarán a fumar después del parto, más tarde o temprano. Claro está, que el padre, si es fumador, no puede evadir su responsabilidad. El tristemente común cuadro de padres adictos a la nicotina, con sus niños en los restaurantes en la zona de fumadores, debe pasar a la historia. Muchos padres adictos a la nicotina piensan que el niño está a salvo mientras no les eche el humo encima. Sugerimos que en la zona para fumadores se coloque un cartel parecido a: ZONA DE FUMADORES PROHIBIDO ENTRAR CON BEBÉS Y NIÑOS. Hay que recordar también que cuando se fuma en un lugar cerrado, toda la vestimenta y piel de las personas expuestas quedan impregnadas de nicotina y otros componentes del tabaco, por lo que si luego se contacta con los niños también se puede ver afectado, aunque en menos escala, que si se fuma en su presencia.
El fumador involuntario
Los efectos de una exposición involuntaria al veneno del tabaco (porque en realidad se trata de un veneno) empiezan en el útero de la madre. Cuando una mujer embarazada se expone al humo del cigarro o fuma disminuye la cantidad de oxigeno que llega al feto. Cuando lo hace la concentración de monóxido de carbono en la sangre del feto es suficiente para afectar la capacidad de oxigeno que puede recibir. La Nicotina reduce la cantidad de oxigeno que le proporciona la madre, y la concentración elevada de monóxido de carbono afecta la capacidad del feto para utilizar el oxigeno que tenga disponible. El resultado de esta falta de oxigeno crónica hace que los bebes de madres que fuman durante el embarazo, nazcan con menos peso, sean mas pequeños, y sean mas propensos a sufrir contratiempos en su desarrollo
Estudios confiables sobre el síndrome de muerte súbita en los lactantes han indicado una relación entre ese fenómeno y madres que fuman durante el embarazo o tras el mismo.
Los problemas respiratorios en la niñez también se han asociado con el ambiente creado por fumadores en el hogar, las infecciones respiratorias: catarros, sinusitis, otitis, bronquitis y neumonías son de 4-5 veces más frecuentes en domicilios donde existen fumadores. El asma se agrava en presencia de fumadores, provocando un mayor número de hospitalizaciones.
En trabajos realizados en la Universidad de Harvard, en los Estados Unidos, se ha demostrado que el hábito de fumar en los padres afecta la función de los pulmones en los niños entre 5 y 9 años. El crecimiento y el aprendizaje también sufren cuando los padres fuman y el daño es todavía mayor si el niño empieza a fumar, a escondidas casi siempre. En Finlandia un grupo de científicos comparo el rendimiento en la escuela entre niños de 14 años hijos de madres que fumaron durante el embarazo, con un grupo de la misma edad cuyas madres no lo hicieron. Comprobaron que aquellos que sufrieron el efecto de la nicotina en el útero, o que empezaron a fumar durante la niñez, mostraron un rendimiento inferior, que pudo medirse a pesar de que la diferencia fue pequeña.
Medidas a adoptar para evitar el tabaquismo pasivo en la infancia
No fumar durante todo el embarazo y evitarlo en presencia de cualquier embarazada.
Aprovechar la oportunidad del nacimiento de un niño para dejar el tabaco, que es perjudicial no solo para los adultos sino para todos en general
No fumar en lugares cerrados en presencia de niños, sobre todo en la vivienda habitual, aunque sea en habitaciones diferentes, pues siempre persiste una cierta cantidad de humo y parte del mismo se extiende por toda la casa. Si no se puede evitar, hacerlo sólo en lugares abiertos: patios, balcones, azoteas, etc.
Evitar asistir con niños as celebraciones en lugares cerrados donde se permita fumar.
No coger a un lactante en brazo si se ha estado en un ambiente cargado de humo hasta cambiarse totalmente la vestimenta.
Evitar fumar en presencia de niños pequeños, para no ser un ejemplo a imitar.
Explicarles a los niños escolares el daño que puede provocarles en el futuro el fumar o exponerse al humo del tabaco.